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AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

Paranyers acorralan y hostigan violentamente a dos Agentes Medioambientales en Castellón

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Paranyers acorralan y hostigan violentamente a dos Agentes Medioambientales en CastellónHay un acusado de posible atentado contra un agente de la autoridad, un paranyer de Càlig  que fue detenido por la Guardia Civil después de arremeter  a los Agentes Medioambientales, según confirman estos, durante una inspección. El paranyer se encontraba acompañado por una media docena de cazadores, que acudieron al lugar en varios coches y que también resultaron identificados.

El suceso ocurrió el pasado miércoles 22 de octubre en la partida Bisbala, justo en el límite con el término municipal de Benicarló, alrededor de las 20:00 horas, cuando dos Agentes Medioambientales de la Consellería d’Infraestructures, Territori i MediAmbient de la base de Maestrat se acercaron al parany situado a un kilómetro escaso de la población de Càlig (Castellón) para realizar una inspección del protocolo PARANY II y la cumplimentación de la ficha. Recordar que la caza con parany actualmente está prohibida y el Código Penal castiga esta actividad no selectiva.

Según el testimonio integro facilitado por los dos agentes, “Fuimos rodeados por varios vehículos de los que se bajaron un grupo formado por unas seis ó siete personas (paranyers). Nos empujaron y golpearon, ocasionándonos daños en el uniforme. Afortunadamente no se nos llegó a causar daños físicos graves. Seguidamente, tras volver a interceptarnos por segunda vez el paso,  fuimos de nuevo agredidos, por suerte otra vez sin graves consecuencias para nuestra integridad física”.

Los agentes subrayan en sus declaraciones que en los últimos años  la modalidad de la caza con “parany” ha pasado de ser una denuncia meramente administrativa a ser tipificada como delito en el código penal, y además añaden: “La modalidad de “parany” ha sido siempre una modalidad de caza furtiva muy arraigada en la comarca donde se ha producido este incidente, así como las modalidades del “enfilat” o  “elscepets”. Con diferencia a estas dos últimas, la modalidad del “parany” se desvirtuó con la introducción del aparato reproductor de sonido, con el que se pasó de ser un arte de caza laborioso y que implicaba un esfuerzo (madrugar, simular el canto de las aves, elaborar de forma artesanal el vesc), a resultar ser una modalidad de caza sin esfuerzo y con la que se empezó a cazar de forma masiva, convirtiéndose en una actividad prohibida además de  lucrativa, con la venta ilegal de las aves y entre ellas, especies de especies protegidas. Así los denunciados asumían el riesgo pues podían costearse parte de las denuncias por entonces meramente administrativas. Aun así, las gentes de la zona sienten la afición al parany como un rasgo identificativo al que se aferran con ferviente y auténtica devoción. Devoción por la cual han llegado a realizar un acto vandálico de tamañas consecuencias. Y nosotros, los agentes, acabamos siendo las víctimas de la mala gestión, del poco tacto y el pésimo manejo de la situación por parte de la administración, que nos manda ante tal caldo de cultivo con las manos en los bolsillos como defensa a imponer denuncias –en plena crisis económica- que pueden llegar a sobrepasar los 2000 euros.

Durante años parece no haber habido ninguna voluntad por parte de la administración de terminar con estos delitos, manteniéndose un paripé para quedar bien con los paranyers e incluso con los colectivos ecologistas, pero sin poner a la hora de la verdad, ni la intención ni los medios apropiados. Cualquier persona habrá podido ver que las declaraciones de los representantes políticos (Consellera de Mediambient incluida),  a pesar de saber que ha sido desde antaño una actividad ilegal, han actuado siempre en dirección de apoyo hacia el sector paranyer, a lo que se ha sumado el resto de la oposición salvo un partido político (Esquerra Unida).

Todos estos apoyos y declaraciones favorables, algunas tan absurdas como la de justificar “la caza con parany sin muerte”,  conlleva que algunos cazadores duden de si en verdad está prohibido o de que esta prohibición es algo momentáneo y que pronto podrán volver a cazar con la bendición de la Generalitat. Verdad es que desde las últimas sentencias judiciales, la actividad paranyera ha descendido, pero se continúa cazando, y para zafarse de las denuncias los paranyers han vallado los recintos para impedir la actividad inspectora de los agentes. Así se benefician los cazadores más pudientes.

En estos momentos, para que los agentes podamos llevar a cabo nuestras tareas de inspección de parany se encuentran con dificultades como son: la falta de medios humanos, pues el número de agentes es insuficiente para cubrir todas las tareas y realizar servicios efectivos, más aun yendo a turnos. Hasta hace relativamente poco las inspecciones las veníamos realizado en solitario, con el agravante de que la mayoría de ellas se efectúa en extensiones de territorio despoblado, y que como se ha podido comprobar en algunos casos hasta las actuaciones por parejas pueden resultar arriesgadas. Falta de vehículos, no todos los agentes disponemos de vehículo y muchos de los existentes tienen más de 300.000 Km. Tendrían que dotarnos de más vehículos con identificaciones claras y con luces prioritarias. Necesidad de formación en temas de seguridad, además de dotación de medios de defensa y un protocolo de actuación, así como una estadística de las agresiones. Y por supuesto, mayor coordinación con el resto de  Cuerpos de Seguridad del Estado”.

Ante los hechos descritos y las necesidades expuestas por los agentes, la Asociación Nacional de Agentes Forestales y Medioambientales de España (AEAFMA) está estudiando realizar diferentes acciones de apoyo y colaboración con estos funcionarios agredidos durante sus labores de vigilancia.