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AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

Luminosos de prioridad azules

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Luminosos de prioridad azulesEl Ministerio del Interior tiene competencias de interés para los Agentes Forestales. Desde hace años, AEAFMA ha intentado mantener un contacto abierto con este Ministerio para debatir y negociar aspectos que deberían regularse para todos los Agentes Forestales del Estado español.

Os hemos informado acerca de los escritos registrados durante este primer semestre del año 2016 y también de la reunión que mantuvimos con representantes del Ministerio en sus dependencias de Madrid.

Hicimos varias peticiones, las mismas que se han venido reclamando desde hace años. Las realizamos, en este caso, como consecuencia de la acumulación de varias agresiones y amenazas a compañeros.

Una de ellas es la utilización de luminosos de prioridad azules en los vehículos utilizados por los Agentes Forestales. Como ya sabéis el RDL 6/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, habilita al gobierno para introducir en el Reglamento General de Vehículos las modificaciones necesarias con el fin de que el color de la señal luminosa de todos los vehículos prioritarios sea azul.

Conocéis también la peculiar situación que se vive en torno a este hecho. Conviven curiosamente bajo el mismo paraguas legal situaciones absolutamente contrarias. Comunidades que disponen de prioritarios azules desde hace años, otras que los han adoptado recientemente, otras que usan el color naranja, otras que eliminan el azul que viene con el vehículo y lo guardan en el maletero.

Hay Comunidades que preguntan a Tráfico sobre que hacer, otras que ya no preguntan. Tráfico que informaba una cosa, cambió de parecer tras el curioso y extraño cambio en la denominación de vehículo policial de hace algunos años.

Y como no, nuestros debates inacabables y estériles. Nuestros debates razonables pero sin razón para mantenerlos porque siempre hay un hecho que nos lleva la contraria. Aquellos que defienden una posición, un color, una Administración o los que defienden justamente lo contrario o aquellos que defienden la nada. De todo hay. 

Lo cierto es que todo esto es un sinsentido y trasvasado a nuestros interlocutores del Ministerio les dejas sin respuesta. El caos no encuentra una respuesta administrativa lógica. Únicamente el Ministerio del Interior encuentra una salida a su falta de acción en este caso, una falta interesada a nuestro entender. Esa salida no es otra que “la falta de un gobierno” que tome decisiones al respecto.

AEAFMA debe explicar que:

1.- La regulación normativa establece que el color de las señales luminosas de los vehículos prioritarios debe ser azul.

2.- Los vehículos que conducen los Agentes Forestales y Medioambientales en España son vehículos de uso prioritario. Ya sea por nuestras potestades jurídicas o las funciones que tenemos encomendadas, ya sea por el riesgo de los servicios que realizamos, ya sea por la misma representación del colectivo, nuestros vehículos son y deben ser prioritarios. Como tales, sus señales luminosas deben ser azules.

Zanjado ese primer debate, debemos admitir ahora la cuestión temporal  y entrar de puntillas en los intereses de unos y otros, en la irrefrenable voluntad de unos frente a la inagotable indolencia de otros. Criticar aquella y esta a la vez nos permitirá acertar. Criticar tan solo una y perdonar así la otra teniendo como escaparate el caos mencionado es una opción personal que puede ser acertada o no y que dependerá del conocimiento detallado de la situación concreta. Respecto a esto AEAFMA, informa:

1.     Se ha mantenido el contacto con las personas que representaron al Ministerio del Interior en la reunión mantenida. Evidentemente ese contacto ha sido forzado por nuestra parte. Vocal del Gabinete del Ministro y el Jefe de Servicio del Área de Normativa e informes, entendieron lógicos los planteamientos desgranados por AEAFMA respecto a este asunto. No entenderlos así iría contra el sentido común. No prometieron nada pero la pretensión de que Tráfico informara positivamente a los requerimientos de las Comunidades respecto del uso de luminosos azules por nuestro colectivo pareció un hecho alcanzable. Se trataba tan solo de adelantar para un caso concreto una normativa a la espera de entrar en vigor. Se trataba de proponer medidas adecuadas frente a situaciones de gravedad evidente.

2.     La relación de nuestro colectivo con el Ministerio del Interior no se establece desde unos cauces lógicos. Allí, hoy en día, no entienden o no les interesa entender lo que representan los Agentes Forestales. Era evidente, por tanto, que los hechos razonables y los actos que deberían seguirlos bien pudieran no realizarse. De ahí el constante martilleo que AEAFMA ha mantenido y las llamadas constantes a aquellos que en su día representaron ante nosotros al Ministerio del Interior.

Hoy, esos representantes ya no tienen o quieren tener capacidad alguna en la solución de este asunto. Se remiten a la incomparecencia de la propia Administración, a su inexistencia. No son ellos, en palabras textuales, quienes pueden adelantar la exigencia de la Ley. Y tienen razón. Pero ante la pregunta clave del porqué del uso de unos frente al no uso de otros no encuentran respuesta. Y dan por hecho consumado que ese adelanto bien puede tomárselo aquel que crea en su propio destino porque la base argumental legal existe.

Los Agentes Forestales y Medioambientales de este país y los vehículos que utilizan cumplen con todos los requisitos legales para llevar luminosos de prioridad azules. De hecho, los llevan. 

Argumentar en contrario debe ser causa de enemigos a nuestro interés y hacerlo aludiendo a cuestiones temporales no tiene sentido alguno. Aquí las asuntos temporales únicamente sirven para reflejar la vergüenza de la situación. Aceptar que unos los llevan porque los situaron antes de una modificación interesada y no comprender que esa misma explicación debería servir para su retirada nos define como un colectivo poco corporativo y con poco atrevimiento.

Aceptar que no se ponen porque los dictámenes de Tráfico son negativos observando como en el mismo tiempo y momento otros si que los han colocado pone en mal lugar a Tráfico, evidentemente, pero también a nuestra Administración que no cree en lo que somos y sobre todo a nosotros mismos que aceptamos un hecho injusto y un agravio evidente.

Es cierto que estos asuntos poseen todos cierta dosis de relatividad y que bien pudieran ser, además, cuestionados por otra consecución que permitiera admitir ese agravio, al menos de forma momentánea. Asumimos esa posibilidad y entendemos que en cada lugar se observen los hechos de una u otra forma según un resultado final conjunto. Pero la lectura clara de estos hechos relacionados con la utilización de los luminosos de prioridad azules nos permite atisbar algunos de los graves problemas que tenemos como colectivo:

1.     La falta de un corporativismo fuerte debido a diversas corrientes de opinión respecto a aquello que define lo más básico de nuestro trabajo.

2.     El nulo apoyo y comprensión de nuestra profesión por parte de la mayoría de las Administraciones que son responsables de nuestra gestión.

3.     Como consecuencia del punto dos la generación de corrientes espontáneas y versos sueltos respecto al ejercicio de nuestras funciones lo que implica evidentemente la aparición del punto uno.

4.     El interés de otros colectivos por acotar nuestras potestades y funciones en su favor, ya estén representados en nuestras propias Administraciones o en ese Ministerio del Interior con el que comenzaba este escrito.

Reiteramos, estamos hablando aquí del uso de luminosos de prioridad azules, nada más que de ese asunto.