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AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

Agentes del Medio Natural de Cantabria rastrean el entorno de Castrillo del Haya a la búsqueda de nuevos cebos envenenados para la fauna

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Fuente: Vive Campoo

El suceso se produce tres años después de que en la misma zona aparecieran 31 animales muertos por ingerir veneno y a falta de un mes para que comience el juicio contra el presunto autor, un ganadero de Valdeolea

Agentes del Medio Natural de Cantabria rastrean el entorno de Castrillo del Haya a la búsqueda de nuevos cebos envenenados para la faunaSegún publica hoy José Luis Sardina en El Diario Montañés, agentes del Medio Natural de la Consejería de Ganadería, ayudados por un perro de rastreo, han peinado esta semana la zona de Castrillo del Haya de Valdeolea en busca de ratros de veneno. Según han confirmado los vecinos de esta localidad, en los últimos días se han encontrado varios animales muertos con signos de posible envenenamiento, lo que ha hecho sospechar a los agentes e iniciar un rastreo, que al parecer, según señala el rotativo cántabria, podría haber sido positivo en alguna sustancia.

Este nuevo caso coincide en el espacio con otro ocurrido hace tres años y que en breve será llevado a juicio (19 y 20 de enero), por el que se acusa a un ganadero de Valdeolea de matar a 31 animales con cebos envenenados, 16 de ellos protegidos.

La Fiscalía de Cantabria ha solicitado dos años de cárcel para este acusado de matar a 31 animales con cebos envenenados, de los que 16 pertenecen a dos especies protegidas y que se encuentran en peligro de extinción, como son el buitre y el milano real.

Según se recoge en el escrito del Ministerio Fiscal, entre diciembre de 2011 y enero del año siguiente, el acusado distribuyó por el campo, en una zona cercana a la localidad de Las Quintanillas, diversos trozos de carne impregnados con una sustancia venenosa para provocar la muerte de animales. De esta forma, se estima que provocó, además, la muerte de cinco perros, un gato, siete zorros y un cuervo.

Según la Fiscalía, estos hechos son constitutivos de un delito continuado contra la fauna, por lo que solicitó al Juzgado de lo Penal de Santander que abriera juicio oral contra el acusado, para el que pide también inhabilitación para cazar durante tres años.

Gobierno de Cantabria y SEO-birdlife

El pasado mes de noviembre ya se hizo público que el Gobierno de Cantabria se personará, junto con la Fiscalía y SEO-Birdlife, en el procedimiento penal contra el ganadero de Valdeolea.

Por su parte, SEO-Birdlife pide para este ganadero dos años y medio de cárcel, así como que indemnice al Gobierno de Cantabria en el valor de todos los ejemplares envenenados, que la organización cuantifica en 222.000 euros. La mayor cantidad, 198.000 euros, correspondería a los milanos reales.

La causa se ha instruido en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Reinosa, tras la denuncia remitida a la Fiscalía por los guardas de la Consejería de Ganadería.

Los sucesos

Los hechos se produjeron en diciembre de 2011, cuando técnicos auxiliares de medio ambiente, con la colaboración de la patrulla canina de la Guardia Civil, hallaron varios ejemplares de distintas especies en varios pastos del pueblo de Las Quintanillas, situado en el municipio de Valdeolea. Entre ellos se encontraron 11 milanos reales, especie catalogada en peligro de extinción. Los análisis toxicológicos constataron que los cadáveres que fueron levantados por los agentes actuantes, contenían un insecticida altamente tóxico.

Investigaciones posteriores determinaron la posible autoría de un ganadero de la zona que habría utilizado el veneno para proteger a los potros y terneros de los eventuales ataques que pudieran sufrir.

Uso de cebos envenenados

A pesar de ser ilegal y no efectivo, el veneno se sigue utilizando para eliminar depredadores, así como para el control de plagas agrícolas. La colocación de cebos envenenados es una práctica arraigada en nuestros campos, completamente ineficaz para los objetivos que persigue, además de un método masivo, no selectivo y cruento para la fauna. Por ello, está prohibido por la legislación nacional y autonómica y aparece tipificado como delito en el Código Penal. El veneno en el campo supone un riesgo para la salud pública, para el medio ambiente y para nuestras mascotas.