AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

La guerra que acaba con la vida

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Fuente: Cambio 16

En la Facultad de Biología no te enseñan a disparar

A Luis Arranz le encantaba jugar al rugby cuando era estudiante de Biología en Madrid. Por entonces, a finales de la década de los 70, soñaba con trabajar entre jirafas, leones y rinocerontes. No se podía imaginar que acabaría rodeado de cadáveres, fusiles Kaláshnikov, ametralladoras y lanzagranadas, y comprando armas en el mercado negro. Arranz, nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1956, lleva desde 1980 en una guerra: la de la conservación de la naturaleza en África. El biólogo ha dirigido tres parques nacionales: el de Monte Alén, en Guinea Ecuatorial; el de Zakouma, en Chad; y el de Garamba, en República Democrática del Congo. En su último destino, en apenas siete años, los furtivos y los guerrilleros le mataron a 20 hombres y 700 elefantes. Ahora, con su primer bebé en los brazos, espera que le llamen de un parque nacional más tranquilo. “Tú puedes estar allí y jugarte la vida, pero no puedes tener a una niña recién nacida allí, por eso mi mujer y yo decidimos dejar Garamba”.

Ha sido director del Parque Nacional de Garamba entre 2007 y 2014. ¿Lo dejó mejor que lo encontró?

Creo que está mejor. Garamba es un sitio muy difícil. Está en un país muy difícil, en un sitio muy difícil, en la frontera con Sudán del Sur, con todos los problemas que tenemos ahí, y cerca de Uganda, con el Ejército de Resistencia del Señor, un movimiento guerrillero liderado por Joseph Kony que, en 23 años, ha secuestrado a más de 60.000 niños para convertirlos en soldados. Y también estamos cerca de la República Centroafricana. Nos han sorprendido muchos problemas. El parque había estado funcionando muy bien hasta los años 60 con los belgas, luego todo se vino abajo. En 2006 el Gobierno de República Democrática del Congo no podía hacerse con él y llamó a African Parks [una organización sin ánimo de lucro que gestiona parques africanos]. Vino otro director, pero duró un año y yo llegué en 2007.

¿Qué hizo?

Hemos hecho muchas infraestructuras y estudios científicos. El 2 de enero de 2009, el Ejército de Resistencia del Señor nos atacó, vinieron 180 hombres para matarnos y robarnos todo. Mataron a 18 personas, nos quemaron dos aviones, un coche y un camión. Ha sido muy difícil, pero a pesar de eso hemos ido haciendo censos de animales y todos salvo el elefante han crecido: hipopótamos, jirafas, leones. En Garamba quedan unos 2.000 elefantes. En siete años habremos perdido unos 700, todos abatidos a tiros, pero es una cifra menor que la media de África, que está de pena. En los años 60 había unos 1.200 rinocerontes en Garamba, pero cuando llegué ya no quedaba ninguno. Creo que los rinocerontes están condenados a desaparecer. No se extinguirán, porque los guardarán en zoológicos o en ranchos privados, pero con el precio que ha alcanzado su cuerno, dentro de poco no quedará ningún ejemplar. Ya se están planteando llevar rinocerontes a Australia o a EEUU para salvarlos.

¿Usted iba armado en Garamba?

No, aunque en teoría tenía que hacerlo. Eso sí, cuando iba al parque en coche tenía que llevar escolta. Era imposible moverse sin guardas armados porque encontrábamos furtivos, miembros del Ejército de Resistencia del Señor o un tiroteo. En el tiempo que he estado allí he perdido 20 rangers. Era un peligro real, no es que pudiera pasar, pasaba. Hace unas semanas murieron en una emboscada otras cuatro personas de una patrulla mixta: dos rangers y dos militares.

En la Facultad de Biología no te enseñan a disparar

“Comprarse una pulserita de marfil es ridículo, no ayuda a la conservación en África”

¿Quiénes son los cazadores furtivos?

Es complicado. Hay furtivos de los poblados cercanos que a lo mejor entran a matar un hipopótamo en el río que delimita el parque, pero los que entran en el interior son personas que vienen de Sudán o del Ejército de Resistencia del Señor, que matan elefantes para vender los colmillos y financiarse. Y luego está la gente de Congo, a veces apoyada por los militares, que les dan armas y munición. Uno nunca va solo, por eso los guardas tienen que ir también en patrullas de 12 o 15. Los guardas de Garamba no sólo llevan un Kaláshnikov, sino que van armados con ametralladoras y hasta lanzagranadas.

¿Tenía una pistola en la mesilla de noche?

Yo tenía 180 guardas armados, así que una pistola más no habría ayudado mucho. Tenía licencia de armas y la obligación de llevarla, pero no lo hacía. Una vez vinieron las fuerzas especiales israelíes a formarnos y en otra ocasión, los militares franceses. Hacíamos prácticas para aprender a disparar.

En la facultad de Biología no aprendió eso.

No, en la facultad de Biología no te enseñan a disparar. Piensas que los parques nacionales en África son más románticos y bucólicos. Es cierto que tienen una parte bonita, pero desgraciadamente hay mucho más. Garamba es el extremo, pero en todos los parques de Kenia y Tanzania que vemos en películas y documentales hay guardas armados y ha habido muchos muertos. Ha costado mucho tener los parques como están. El problema del furtivismo en África es serio. En el Parque Nacional de Zakouma, en Chad, también perdí a ocho guardas en siete años.

La Federación Internacional de Guardabosques calcula que han muerto más de mil ‘rangers’ en acto de servicio en los últimos 10 años.

Y eso es sólo contando los guardas. Si añades los furtivos, que se dejan allí o se entierran donde sea, hay muchísimas víctimas. No mueren sólo los elefantes, hay mucha gente que pierde la vida. Que la gente siga empeñada en comprarse una pulserita de marfil o una chorrada de esas es ridículo.

La conservación en África parece una guerra.

Es realmente una guerra. Y los organismos internacionales se dan cada vez más cuenta. Al principio pensaban que se podía hacer todo con educación medioambiental. Nosotros teníamos uno de estos programas, llevábamos todos los días a los chavales al parque para que lo vieran. Hacíamos hospitales, escuelas, carreteras, que a largo plazo puede funcionar, pero ahora hacen falta armas y munición. Hasta ahora nadie quería, pero o se hace así o se pierde todo. Lo que no se puede es mandar a los guardas, que se están jugando la vida, mal armados o con poca munición. Uno de los problemas que teníamos es que nuestros apoyos, tanto la Unión Europea como el Banco Mundial y la cooperación española, nos permitía comprar de todo con su dinero menos armas y municiones. Se suponía que nos las tenía que dar el Gobierno de República Democrática del Congo, que nunca lo hacía. Y ahí estaba yo comprando armas y munición en el mercado negro para que los guardas pudieran patrullar. Es ridículo.

“Estoy contento de que hayan matado al león de Zimbabue porque, al menos, se está hablando algo”

¿Qué presupuesto manejaba en Garamba?

Unos dos millones de euros anuales. No es mucho, porque tenía más de 300 personas trabajando, dos aviones, coches y los estudios científicos.

¿Cómo se le explica a un congoleño, a quien pueden haber secuestrado a dos hijas, que es importante conservar las jirafas?

Es complicado, pero teníamos a favor la historia. Yo les decía: “Hace 30 años teníais aquí mil rinocerontes y vivíais mal. Ahora no hay ninguno y vivís peor”. Además, los guardas del parque sirven como línea de defensa contra el Ejército de Resistencia del Señor. Tener un parque al lado significa que no se puede cazar, pero construimos carreteras y hospitales para que vieran que suponía ventajas tener un parque. Les explicábamos que Ruanda, sólo por tener gorilas, obtenía millones de dólares al año gracias a los turistas. Si en República Democrática del Congo hubiera tranquilidad sería una maravilla porque tiene la selva, con los okapis que sólo hay allí, además de sabana y gorilas de montaña.

¿Un parque nacional sin turistas puede sobrevivir?

Puede hacerlo si contamos con un apoyo, como tenemos de la UE y el Banco Mundial, pero eso no dura nunca. El día que dejen de apoyarnos y se vayan los guardas, en un mes no quedará nada: ni un hipopótamo, ni un elefante. Hasta hace poco la UE trabajaba mal, porque financiaba un parque unos años y después cambiaba a otro. Este año quieren diseñar una nueva estrategia de conservación: elegir una serie de parques y financiarlos a largo plazo. Yo llegué a África en 1980 y el continente no ha cambiado, no se puede esperar que la situación de Chad o Congo cambie en cinco años. Si tenemos suerte, a lo mejor lo hace dentro de 50 o 60 años. Si por entonces hemos conseguido conservar estos parques, se podrán explotar turísticamente. Pero si se han perdido, será imposible. No sólo porque desaparezcan las especies. Garamba tenía 4.000 km2 y dentro no vivía nadie. Era virgen. Si la gente empieza a entrar a hacer cultivos o con ganado, luego ya es imposible echarlos. Hay que conservar los parques ahora.

¿Cuánto gana un furtivo por matar a un elefante?

Cuando llegué eran unos 40 dólares por kilo, pero últimamente ya se pagaba a 100. Un par de colmillos, a 15 kilos cada uno, alcanzaría los 3.000 dólares, que allí es una fortuna.

A los furtivos les merece la pena jugarse la vida.

Sí, pero no se dan cuenta de que muchas veces la pierden.

¿Cuál es la ruta de esos colmillos?

Van a Asia a través de Sudán del Sur y Uganda. En Vietnam y en otros países asiáticos el kilo de cuerno de rinoceronte ha superado ya el precio del kilo de oro, unos 65.000 dólares. El cuerno de este animal no vale para nada, pero ellos creen que sirve para curar la impotencia y el cáncer. Pagan fortunas para tomárselo y no ayuda a nada. Si sirviera para algo, las farmacéuticas criarían rinocerontes. El marfil de los elefantes también se lleva a Europa y a América no sólo a Asia. Sigue habiendo comercio legal de marfil y no debería existir. Cuando vas a comprarlo, si te dicen que procede de regiones legales, te lo crees y te quedas tan tranquilo.

Al director del vecino Parque Nacional de Virunga, Emmanuel de Merode, le tirotearon el año pasado. ¿Usted ha tenido miedo?

En Virunga había un problema añadido: descubrieron petróleo. Hubo mucha presión y él se opuso a las prospecciones. Como es miembro de la familia real belga tenía apoyos y debieron de pensar que era mejor quitárselo de enmedio. Le metieron tres tiros. Pero allí está él otra vez. No puedes pensar en eso, porque si lo haces te tienes que ir. Tomas precauciones y no lo piensas.

¿Qué puede hacer una persona desde España por la conservación en África?

Lo primero, no comprar marfil ni bobadas de esas, porque es ridículo. En segundo lugar, ahora se ha hablado mucho del león que ha matado un cazador en Zimbabue. Yo, personalmente, estoy contento de que lo hayan matado porque se está hablando algo. El problema no es que hayan matado un león en Zimbabue, el problema es que todavía hay miles de personas en España, en el resto de Europa, en EEUU, que se van a matar un león o un elefante por placer. Eso que dicen de que la caza da mucho dinero es completamente mentira. La caza da mucho dinero a alguno que se hace rico, la gente de allí no toca nada. Que un señor pague 100.000 dólares para matar un elefante es ridículo. Hay que empezar a ver mal a los cazadores. La época de cazar leones pasó, igual que la de matar ballenas. El que se aburra que se compre una televisión, pero que deje de quitar vidas. La opinión pública debe empezar a ver que la conservación es un proyecto importante. Aquí en España lo único que interesa es si Cristiano Ronaldo ha metido más goles que Messi o si Isabel Pantoja ha salido de la cárcel, cuando hay temas mucho más importantes que no interesan. Dar un poco de dinero no arregla, hay que dar el voto a quien proteja el medio ambiente. Y la opinión pública tiene que defender que la UE compre armas y municiones para defender los parques africanos, porque si no no quedará nada.