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AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

El deterioro constante de la formación del Cuerpo de Agentes Forestales

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Fuente: APAF-Madrid

1. La Ley de creación del Cuerpo de Agentes Forestales establece que se organizarán periódicamente cursos de formación y especialización para el personal del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, sobre las distintas funciones que tiene atribuidas.

2. El Acuerdo de Jornada y Horario vigente establece que 24 horas de trabajo, al menos, deben ser dedicadas a formación.

3. Le corresponde a la Jefatura del Cuerpo disponer cuando se realizan esos cursos de formación, en qué condiciones y sobre que materias.

El deterioro constante de la formación del Cuerpo de Agentes Forestales

Sin embargo, la realidad es ya bien distinta. La formación, como tantas otras cosas, ha pasado a ser algo insustancial, tanto que incluso estorba. Andamos más preocupados en buscar acomodo a esas 24 horas que en exigir una formación de calidad.

Parece importarnos poco que la Jefatura del Cuerpo obvie asunto tan importante y caiga en la más absoluta irresponsabilidad respecto a la confección y organización de cursos.

Se pierden horas de formación y trabajo, se gasta combustible, se hace el ridículo ante las propias empresas de formación, se adornan las entradas a los centros formativos con grupos de agentes que no pueden hacer otra cosa que charlar a la vista de todos durante horas y después, y finalmente, se atiende a un teatrillo de justificaciones y huidas digno de la mayor de las indignidades.

 

Lo estamos perdiendo todo, poco a poco, gota a gota. Nos estamos desangrando profesionalmente y no hacemos nada por evitarlo. Asistimos a una pésima actuación organizativa como si fuéramos al teatro y ya participamos activamente de ella, es una representación interactiva.

 

La formación es un cauce de crecimiento profesional extraordinariamente importante y más que necesario en una profesión como la nuestra. Dispuestos en un sistema altamente competitivo, otros colectivos avanzan y la utilizan como medio de crecimiento. Nosotros la malgastamos.

 

La Jefatura del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid es parte capital de todo cuanto está sucediendo:

• De la organización de cursos obligatorios en épocas en las cuales otros servicios requieren la máxima prestación.

• De la inutilización de los primeros meses del año, cuando deberían ser los que más se tuvieran en cuenta.

• De disponer las fechas en el último momento, sin que el Agente pueda organizar su vida personal por temor a la coincidencia.

• De asignar cursos repetidos a los Agentes y desencadenar a partir de ahí una cascada de mensajes y llamadas eterna.

• De que los Agentes atiendan al monitor del curso en la calle o en el campo porque el aula de formación está cerrada y sabiéndolo no poner medidas de corrección.

• De avisar al profesor el día anterior por la noche de que debe dar un curso formativo a Agentes Forestales. Que sean los Agentes los que le expliquen cuestiones a él es más común que lo contrario.

• De que no dispongan los profesores y monitores de instrucciones de lo que se pretende con esa formación.

• De que no se presente responsable alguno de formación del Cuerpo a los cursos.

• De que un Agente Forestal deba ir a formarse al quinto pino no siendo este un hecho forestal y sí una realidad anual.

• Aunque afortunadamente sea una tendencia a la baja, de que se permita aún la presencia de Agentes sin uniforme o con mezclas variopintas.

 

Pero este año, parece ser que todo puede superarse y conseguir el máximo de ineficacia. Han aparecido los llamados “aspectos administrativos de contratación” (AAC). Estos “aspectos” están causando estragos y suspenden uno tras otro curso ya anunciado en los cuadrantes de trabajo.

Los cursos ya establecidos en cuadrante o no estaban contratados, o no estaban preparados o quien sabe que ocurría pero se han ido suspendiendo uno tras otro. Así, en estos momentos nadie puede hacerse una idea de cuando libra y cuando se forma y nadie puede gestionar ya sus viajes, sus necesidades o su vida privada hasta final de año porque esos aspectos aparecen y desaparecen pudiendo asignarte o quitarte un curso en cualquier momento y lugar.

Por otra parte, los cursos que no se han suspendido carecían de organización alguna e incluso no aparecieron profesores y responsables.

Y se puede escribir así tal cual sin que seguramente nada ocurra ni nadie se indigne ni alguien se responsabilice de tamaña tomadura de pelo.

Correrán unos y otros a echar la culpa a esos “aspectos”, a esos atascos, o incluso a los propios Agentes Forestales.

En fin, los cursos de formación del Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid son una vergüenza para todos. Se pierde el tiempo, el dinero del contribuyente, la necesaria formación y se gana sentimiento de vergüenza colectiva y de vergüenza ajena.

La formación acabará por desaparecer del Cuerpo de Agentes Forestales y nos parecerá hasta lógico porque nos estamos acostumbrando a su deterioro.