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AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

Incendios: más del 80% son provocados

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Fuente: El comercio

El 84% de los incendios son provocados
El estudio 'España en llamas' concluye que la región es la que más tarda en poner bomberos a sofocar el fuego, con 20 minutos más que el resto
Pastores y ganaderos causan el 68% de los focos para generar pasto y eliminar la maleza

Incendios: más del 80% son provocadosAntonio Vercher, fiscal coordinador de Medio Ambiente en la Fiscalía General del Estado, fue el primero en manifestarlo públicamente. En la cadena de incendios que ha castigado al País Vasco, Cantabria y Asturias durante dos semanas hay «muchos elementos» que apuntan a que una parte significativa fueron provocados. El primero que lleva a esa hipótesis es la propia estadística. Los estudios que se han hecho en Asturias sobre la materia concluyen en que una abrumadora mayoría de los focos tienen un culpable detrás, que en pocos casos se logra identificar, y que las consecuencias del fuego empeoran debido en parte a la tardanza en atenderlo.

La estrategia integral de prevención y lucha contra los incendios 2013-2016, elaborada por la Universidad de Oviedo para el Principado, abunda en estas tesis. Tras revisar los partes formalizados por los Bomberos de la región, concluye que entre los años 2009 y 2012 el 84,14% de los fuegos que abrasaron el monte fueron producto de negligencias, accidentes, o directamente intencionados.

Protagonistas reconocidos

Ganaderos y pastores protagonizan la cuestión. El 67,78% de los incendios se originaron por quemas agrícolas, quemas para regeneración de pastos, fuegos provocados por campesinos para eliminar matorral y residuos agrícolas, además de conatos iniciados por pastores y ganaderos para regenerar el pasto. Las condiciones meteorológicas pueden actuar favoreciendo la expansión de los fuegos, pero rara vez los crean: los rayos apenas son causa del 0,67% de los supuestos, mientras que el 4,08% son incendios que se dieron por apagados y el viento reprodujo luego.

La casuística varía en función del territorio. En los concejos noroccidentales y del centro-occidental, el 73,3% de los incendios analizados en el trienio citado fueron intencionados, lo que supone la mayor cuota de la región. En cambio, solo se pudo imputar a negligencias el 13,8% en el primer caso y el 6,3%, en el segundo. Los rayos, por otra parte, se ceban también en el Occidente al crear el 14,6% de los focos.

El trabajo analiza las series estadísticas recopiladas desde el año 2000, si bien existe un problema para interpretar las más antiguas. Durante demasiado tiempo, los partes de los incendios forestales se resolvían sin identificar la causa que lo había desencadenado, motivo por el cual existía un volumen significativo de catástrofes provocadas que no quedaban reconocidas como tal, al no haberse realizado las labores mínimas para recopilar indicios.

La publicación 'Impacto de los incendios forestales en Asturias, análisis de los últimos 30 años' la editó en 2007 el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot) y adolece del mismo problema. «El porcentaje de causantes identificados ha subido de un 2% en el periodo 1988-1999 a un 6% en 200-2004», se felicitaba, antes de matizar que «sigue apareciendo 'sin identificar' en la mayoría de los incendios atribuibles a la mano del hombre». El equipo dirigido por los profesores Jorge Marquínez y Miguel Ángel Álvarez advertía ya entonces de «un gran aumento en el porcentaje de incendios provocados por pastores y ganaderos para regenerar y favorecer el nacimiento del pasto, mientras que otras motivaciones como las venganzas, la caza, etcétera, que antes se señalaban ocasionalmente, ahora apenas se señalan».

Entre los años 2000 y 2008, el 55,3% de los fuegos se cerraban con expedientes en los que figuraba «causa desconocida». Después de esa fecha la proporción ha ido menguando, situándose en un 11,12% en el trienio posterior.

¿Qué motivó esa mejor investigación? Una suma de esfuerzos, que incluye a la fiscalía especial de Medio Ambiente, los agentes del Seprona de la Guardia Civil, pero también la consolidación en Asturias de las Brigadas de Investigación de Incendios Forestales (Bripas). Este cuerpo se creó en el 2002, pero no es hasta cinco ejercicios más tarde cuando dispuso de profesionales cualificados para trabajar todo el año.

Al banquillo de los acusados

El avance es tan notable como insuficiente. A lo largo de 2014 se registraron 1.559 incendios forestales, según el observatorio Sadei. Sin embargo apenas un 4,1% de ellos motivaron diligencias en la Fiscalía. El mecanismo judicial solo se pone en marcha cuando las Bripas y los agentes de la Guardia Civil tienen indicios suficientes contra algún responsable, lo que ocurre las menos de las veces. En 2013, por ejemplo, las Bripas hicieron 161 informes, de los que solo fueron elevados 29 a la fiscalía. En su última memoria anual, el fiscal responsable de la Sección de Medio Ambiente, Alejandro Cabaleiro, subraya la desproporción y lamenta que existe «en ocasiones, una dilación temporal entre la fecha del informe y la fecha de envío a la fiscalía, desconociéndose el motivo de la tardanza».

Pero si hay una tardanza crítica en la cuestión, es la que atañe a los servicios de extinción. El trabajo 'España en llamas', realizado por la Fundación Civio, determina que entre los años 2001 y 2013 los medios terrestres tardaban una media de 20 minutos en alcanzar los fuegos en todo el país. El dato asturiano era el peor, con 42 minutos de promedio. La evolución además resulta desfavorable. Según la estrategia autonómica, los equipos tardaban unos 45 minutos en llegar al fuego entre los años 2000 y 2008, mientras que entre 2009 y 2012 el lapso se había alargado hasta llegar a la hora. El peor registro se localiza en el Suroccidente, donde pasan 112 minutos entre la llamada de aviso y la llegada de los primeros efectivos, frente a los 45 minutos de reacción en la zona de Gijón y Avilés.