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AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

Los cipreses sí arden

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Fuente: El Mundo

#CipresesARDEN

Los cipreses sí ardenEn las últimas semanas han vuelto a la palestra, a propósito de la decisión de Divalterra de liquidar un proyecto tristemente conocido sobre cipreses y sus supuestas propiedades frente al fuego.

El trabajo ha consumido más de 1 millón de euros de fondos públicos, financiados a través de la Comisión Europea, con el objeto de testar el «sistema ciprés de barreras verdes como una solución factible, económica y ecológica en la lucha contra los incendios forestales y en selvicultura preventiva». El dinero -que usted y yo hemos pagado- se ha empleado en investigación en laboratorio de la inflamabilidad y combustibilidad del ciprés, así como en estudios e investigación en campo. Ensayos con fuego real y de alta intensidad, pocos. Por ahorrarle la lectura, en resumen, se supone que el ciprés empieza a arder más tarde que otras especies... pero arde. Pero, por si faltaba algún ingrediente más, en 2012, por casualidad y un cúmulo de factores físicos, una plantación de cipreses no se quemó. Y ¡eureka! alguien tuvo la 'genial' idea de atribuirles la milagrosa propiedad de ser ignífugos.

Aquellos cipreses no se quemaron porque estaban en una vaguada -mayor humedad- y porque el fuego que afectó la zona fue de baja intensidad. No se quemaron porque alrededor de la parcela había una franja limpia de vegetación y una pista. No se quemaron porque el fuego no entró de 'cabeza' -parte delantera del incendio con mayor radiación-. Entró de 'recula' -menor radiación-. Si llega a entrar de cabeza, no habría habido titular y nos habríamos ahorrado mucho tiempo explicando que los #CipresesARDEN. Pero quisieron el azar, la temperatura, la humedad y los vientos locales que quedaran verdes. Y la imagen dio la vuelta al mundo.

El equipo técnico que coordino está formado por ingenieros y licenciados. Hemos participado en proyectos de investigación con universidades de aquí y de otros países de Europa, en proyectos de I+D+i del sector privado, y tras 15 años de experiencia, algo de incendios hemos aprendido. Pero, aunque nos hemos leído de cabo a rabo el proyecto seguimos estupefactos ante sus conclusiones.

Miren, lo voy a escribir del tirón, para que quede claro: Los cipreses no sirven como barrera contra el fuego. Al contrario, suponen un vector de propagación del incendio especialmente en áreas pobladas con riesgo forestal, y han sido el motivo de que muchas edificaciones ardan. Los que nos dedicamos a esto de los incendios forestales lo hemos visto en el incendio de Carcaixent, y en el de Xàbia... pero es que llevamos mucho tiempo viéndolo y advirtiéndolo. Si usted tiene cipreses alrededor de su casa... cuidado. No lo decimos nosotros -unos humildes técnicos de una Pyme-, que también. Lo dicen bomberos, forestales, técnicos de emergencias, la Generalitat Valenciana, investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas... Y no una. Muchas veces. Y ahora, lo dice también la Diputación. Que con un criterio muy acertado, ante la confusión generada, ha decidido acabar con el proyecto.

Y, claro, es que ante ciertas afirmaciones, pueden derivarse responsabilidades... Me explico. La acumulación de material seco muerto en el interior de los cipreses o sus aceites esenciales que evaporan por la radiación del fuego y arden con facilidad, deberían ser indicadores suficientes como para pensar que no son una buena idea. Imaginen que la Diputació de València valida las conclusiones. Cuando una casa o, peor aún, una persona se queme tras un seto de cipreses -porque plantó cipreses haciendo caso a lo que publicó un estudio científico, pagado con dinero europeo y avalado por una administración pública. Da igual que sea un estudio con mucho laboratorio, algo de campo y poco fuego de verdad-. Los damnificados van a un juzgado y presentan una denuncia. ¿Quién acabaría siendo responsable?

La experiencia en el mundo de las emergencias enseña que la irresponsabilidad sea de la prensa -que unió ciprés e ignífugo en una misma frase- o sea de los técnicos, puede tener consecuencias sobre la seguridad de las personas. Y eso son palabras mayores. Vivimos un momento en el que los incendios 'saltan' las barreras... por lo que el concepto planteado por el proyecto ha quedado obsoleto.

Del mismo modo que un ingeniero que firma un plan de emergencias o un proyecto es responsable de su trabajo, los científicos o periodistas que publiquen noticias que pueden poner en riesgo la seguridad de las personas, deberían serlo del suyo. Sería lo justo. Así, tal vez, algunas personas se lo pensarían dos veces antes de publicar según qué cosas. La única fórmula para hacer barreras contra el fuego es gestionar el territorio. El dinero empleado en el proyecto (¡¡1 millón de euros!!) habría permitido llevar a cabo labores preventivas. Y habría resultado mucho más útil, ¿no les parece?

La solución pasa por una gestión sostenible de los espacios agroforestales mediante concienciación, planificación e inversión. Y no por plantar cipreses. Si se quiere luchar contra el fuego, más ciencia forestal. No es tan difícil.

Ferran Dalmau es ingeniero forestal, técnico de Emergencias y director de proyectos de Medi XXI GSA.