AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

El asesino de los Agents ya había sido denunciado

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Fuente: El País

El asesino de los dos Agentes Rurales había sido denunciado al menos dos veces
Agentes Rurales y Guardia Civil le pillaron infringiendo la normativa entre el 2010 y el 2013

El asesino de los Agents ya había sido denunciadoEl asesino confeso de los dos agentes rurales ha tenido en los últimos años como mínimo dos denuncias por infracciones a la ley de caza. Entre 2010 y 2013 tanto el Cuerpo de Agentes Rurales como el de la Guardia Civil le pillaron infringiendo la normativa, en un caso cazando en zona de seguridad, cerca de un camino de uso público, y en el otro cazando ilegalmente pájaros fringílidos -aves que se comercializan o se tienen para concursos de canto-. Las infracciones que los agentes le habrían podido interponer Sábado seguramente habrían sido más graves, por reincidencia.

En 2010 una patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil lo denunció porque estaba circulando con el arma cargada por un camino de una localidad barcelonesa. La sanción para cazar a menos de 25 metros de un camino de uso público es la más temida por los cazadores, porque conlleva la retirada de la licencia durante años y la retirada cautelar del arma, que se deposita en dependencias de la Guardia civil hasta que no se paga la sanción económica. Así, el Departamento de Agricultura, el receptor de la denuncia, el sancionó con 300 euros de multa y con la retirada de la licencia de caza durante dos años.

En la actualidad, el detenido dispone de la licencia de armas tipo D, para caza mayor, pero la licencia tipo E (escopeta para caza menor), que tiene una vigencia de cinco años, le caducó a finales año pasado. La Guardia Civil se lo notificó y le advirtió que debía depositar el arma en las dependencias de este cuerpo. Para evitar desprenderse de las dos escopetas que tenía en propiedad, el cazador había puesto el arma con la que mató a los agentes, una Benelli semiautomática de calibre 12 (junto con otra escopeta), a nombre de un amigo suyo, también cazador y con la licencia en vigor. El juez deberá valorar si imputa o no algún delito a este amigo, ya que dejó el arma al asesino consciente de que éste no disponía de licencia.

Por otra parte, a mediados de noviembre de 2013 los agentes rurales del Barcelona sorprendieron Rodríguez en plena caza ilegal de pájaros fringílidos cerca de su casa, en Vacarisses. Los agentes comprobaron que él y otra persona tenían montada una red abatible para capturar pájaros en unos campos de cultivo. En la trampa había varios pájaros vivos, que usaban de reclamo. Ismael Rodríguez mostró la licencia de caza tipo A, y les aseguró que en el momento de tramitar la le habían dicho que servía para todo tipo de caza, incluso para pescar. Ninguno de los dos cazadores pudo mostrar la autorización excepcional necesaria para la captura y tenencia de estos pájaros porque, además, ese año, del 2013 al 2014, la caza de este tipo de aves estaba prohibida.
Por eso se les decomisaron las artes de caza, los pájaros vivos utilizados en la infracción y los capturados, y se denunció los presuntos infractores. En total, se decomisaron seis jilgueros y un pardillo. El Departamento de Agricultura los sancionó con 400 euros.

El titular del juzgado de instrucción núm. 4 de Lleida, que se ha hecho cargo de la investigación del asesinato de los dos agentes, mantiene en el auto de prisión provisional que Ismael Rodríguez, que hacía 10 años que cazaba, reconoció haber tenido al menos tres encuentros con el cuerpo de agentes Rurales, por lo que considera que "no podía desconocer que los agentes de este cuerpo no llevan armas de fuego de ningún tipo".

Más de tres disparos

A pesar de tratarse de unos hechos "irracionales", como los califica el juez, los investigadores están intentando reconstruir los últimos minutos de la vida de los agentes antes de que el cazador los disparara en la cabeza y el cuello a uno de ellos y al tórax y en la cabeza al otro. Contrariamente a lo que mantiene el asesino, una de las hipótesis que se plantean es que se encaró a los agentes cuando presuntamente le dijeron que el denunciarían también porque, según las primeras informaciones, llevaba munición ilegal. Además, también se debe comprobar, según apunta el juez, si el arma llevaba el limitador a tres cartuchos que establece la normativa.

"Aunque declaró que había disparado tres disparos, ya que el arma sólo puede tener legalmente tres cartuchos, el informe forense concluye que cada víctima presenta dos heridas de arma de fuego", indica el juez. Por ello, aunque el detenido diga que el arma no puede admitir más de tres cartuchos, considera necesario que se haga "el análisis pericial correspondiente" para confirmarlo. Si miente y no había limitador de cartuchos, es otra infracción de la ley de caza, y demuestra que volvió a cargar el arma para rematar uno de los agentes.